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Archive for 26 mayo 2013

Hace mucho que me dedico 100% a correr y competir. Digo 100% porque pongo todo mi empeño, no porque dedique la totalidad de mi tiempo a ello. Siempre he hecho alguna actividad paralela mientras he practicado atletismo, antes estudiaba y ahora lo compagino con trabajo a media jornada. Puede que esto me reste descanso, puede que tenga que estar haciendo ajustes en los planes que me manda mi entrenadora cada dos por tres pero la realidad es que más que restar en el cómputo global ha sumado.

No soy la única que entrena y trabaja, antes de mí hubo más casos que no nombraré por lo extenso de la lista. No creo que mi trabajo esté perjudicando a mi rendimiento, es más, creo que en mi caso me ha ayudado a alcanzar un equilibrio y estabilidad que creía perdidas a causa de lesiones, lo que conlleva a pérdida de ingresos desembocando en inseguridades.

Pablo Villalobos atleta profesional, trabajador y padre.

 

A veces escucho a algunos trabajadores con ingresos fijos, vacaciones pagadas y días libres de asuntos propios que los atletas  de élite vivimos muy bien. Algunos piensan dejar su trabajo para dedicarse por entero a su deporte (atletismo o triatlón). A mí me parece perfecto si piensan que tienen mucho más potencial que sacar de sí mismos en caso de que dejaran su ocupación o si realmente no pudieran sacar 1h30´ tras su trabajo para entrenar,  sin embargo creo que no hacen una evaluación completa de la situación. En muchas ocasiones ven concentraciones, viajes, premios y carreras ganadas, publicidad y cierto status. Una vida relativamente fácil pero sobre todo divertida y llena de emoción (desde luego). Se olvidan de poner en la ecuación la incertidumbre de si ese año podrás alcanzar un buen estado de forma, de si esa molestias que arrastras se convertirá en lesión y en lugar de parar continúas entrenando, de si el ayuntamiento o empresa de turno te pagará el premio que te debe o de si van a eliminar los premios de las carreras este año y entonces tu increíble estado de forma no valdrá nada (only for the glory). No tenemos un contrato, tu club te renueva a la baja temporada tras temporada y te peleas por migajas llamando a la puerta de sponsors. Y sin embargo hemos elegido esto (al menos, insisto, en mi caso), con total libertad.

Cristina Jordán en su concentración en EEUU con el equipo canadiense.

 

La vida del atleta profesional  es más que entrenar y competir. Es también gestionar y compatibilizar con tu entorno, tener paciencia y relativizar todo lo que te ocurra. Crear expectativas alcanzables y realizarlas para aumentar tu confianza. Soñar con los pies en la tierra y sobre todo disfrutar con lo que haces. En el momento en que tu pasión se convierta una obligación podrá convertirse también en tu peor cárcel.

En definitiva, un deportista de élite no tiene una vida fácil o cómoda (como cualquier pequeño empresario hoy en día) porque es una vida incierta, llena de sorpresas y poco predecible sin embargo esa incertidumbre nos mantiene vivos (que es lo que creo que nos envidian). En el momento en que uno logre asumir esta precariedad, disfrutando del no controlar lo que va a venir, del prepararte dando tu 100% sin que eso asegure un resultado, dominarás tu cabeza y por ende la situación. Nuestro cuerpo hará lo que la cabeza ordene y en muchas ocasiones no tenemos claridad de pensamiento por preocupaciones anexas (económicas, sentimentales, no sentirse pleno… )

Yo he erradicado alguna de esas preocupaciones anexas como la inestabilidad económica y algunas más con mi trabajo de media jornada porque además de complementar mis ingresos (esta vez fijos y puntuales) me queda poco tiempo para “pre-ocuparme” de asuntos poco importantes  que antes focalizaban mi atención.

Ahora sólo me queda seguir haciendo lo que realmente me gusta, correr y dar mi 100%!

Cto España cross 2013. Granollers

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